La cercanía de Bartol al Opus Dei afectaría la gestión del Mides

0
259

Cristina Lustemberg, elegida por Martínez para ser la ministra de Desarrollo Social si llega a la presidencia, se muestra preocupada por el desenlace electoral del próximo domingo debido a “lo que está en juego”.

En su opinión, si gana la coalición “pueden estar en riesgo el diseño y el fortalecimiento de las políticas sociales”. No le resulta suficiente que en el compromiso firmado por los líderes de la oposición, diga que no se derogarán las leyes de la denominada “agenda de derechos”, porque “sin derogar las leyes se puede fragilizar el acceso, la calidad, los recursos”.

Lustemberg advierte que en el programa opositor hay una clara concepción asistencialista y de caridad, con una lógica más de que el lugar donde uno nació no condiciona las posibilidades. “Es una concepción que va mucho más allá de un Estado que tiene que ser garante de derecho y equiparar el punto de partida, es una mirada basada en experiencias focalizadas del sector privado, desde una concepción quizás desde la caridad o la mentoría”, señala.

Por ello cree que están en riesgo las políticas sociales: “Me parece que pueden estar en riesgo el diseño y el fortalecimiento de las políticas sociales. En un sentido de que quizás las leyes que han sido aprobadas son garantizadas cuando se fortalecen políticas públicas robustas. Y ahí es que puede haber una diferencia conceptual en cuanto el Estado tiene que ser garante de esos derechos” expresó.

En ese sentido aclaró que “sin derogar las leyes se puede fragilizar el acceso, la calidad, los recursos. A la ley sobre interrupción voluntaria del embarazo, a la ley integral para personas trans, la ley de trata de personas, la concepción que podemos tener de los migrantes en nuestro país. Las personas tienen garantizados sus derechos cuando se vuelven tangibles en su vida. Cuando tengo una ley del sistema nacional integrado de salud tiene que ir acompañada de un refuerzo presupuestal, de una gestión eficiente”.

También puso en duda la credibilidad del acuerdo firmado por la oposición, a la luz de las últimas declaraciones brindadas por miembros de esos mismos partidos. “Cuando vemos legisladores que plantean políticas solo pronatalistas, antiderechos, con una concepción inexplicable de que las mujeres abortamos como una canilla. Donde hay un gran rechazo a las personas LGBTI. Hay cosas muy preocupantes como las políticas solo pronatalistas de Cabildo Abierto, vinculadas a la Iglesia evangélica, que desconoce la revolución más grande del siglo XX, que es el ingreso masivo de las mujeres en el mundo del trabajo”, subrayó.

Finalmente se refirió a su recelo por que sea Bartol quien dirija el Mides, en un eventual gobierno blanco, refiriéndose a su cercanía con el Opus Dei y como ello puede incidir en su gestión “el Estado es laico y desde ahí tiene que tener políticas públicas robustas. Desde ahí es que tenemos diferencias, quizás, conceptuales en cuanto al diseño del Estado. O sobre la concepción de los derechos en salud sexual y reproductiva como un derecho humano que tienen que tener hombres y mujeres, sobre todo las mujeres” sentenció.