La mentira tras el caso Moreira, no hay consecuencias para sus actos

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Caso Moreira

A Moreira no lo expulsaron; él renunció porque es la forma de sortear las reglas y presentarse a la reelección en la Intendencia de Colonia, como si nada hubiese pasado.

Si repasamos la sucesión de hechos podemos notar la trampa del Partido Nacional, para parecer una cosa y hacer otra muy distinta.

Después que se dieron a conocer los audios en que el intendente nacionalista ofrecía la renovación de una pasantía a cambio de favores sexuales, la Comisión de Ética del PN actuó con celeridad, mandatada por la presidenta del partido e integrante de la fórmula presidencial, y resolvió recomendar al Directorio blanco la censura del jerarca.

Sin embargo, cuando el Directorio se “aprestaba a considerar” el informe de la comisión “toma conocimiento” de la nota que escribió Moreira en la que manifestaba su decisión de renunciar. La institución resolvió entonces “tomar conocimiento y aceptar” la renuncia de Moreira al partido y a la candidatura al Senado, y comunicarle la decisión a la Corte Electoral.

De esta forma, no queda sentado el precedente de la mala actuación de Moreira, ni se le impide ser reincorporado a las filas del partido para postularse a la reelección de su cargo, al que por otra parte lejos de abandonar se abrazó con uñas y dientes para mantener la posibilidad de hacer campaña desde allí.

En las últimas horas, tras declarar ante el fiscal competente en el caso de los audios, Moreira declaró que “absolutamente nadie” del Partido Nacional le pidió que renuncie a su sillón de intendente. “Y no pueden pedírmelo tampoco, a mi acá me mandató la gente”, agregó.

Asimismo aseguró que pese a haber salido del Partido Nacional no renunció a su “condición de blanco”. “Me siento tan blanco como siempre”, añadió.

El intendente explicó cuál será su estrategia para recuperar su lugar en la contienda electoral: aclarar en el ámbito de la Justicia el origen de la filtración de los audios que determinaron la sanción por abuso de funciones por parte de la conducción del PN y su posterior renuncia a esa colectividad. Luego, avanzar en su campaña para la reelección en las departamentales de mayo.

Para lograrlo, Moreira deberá obtener un fallo judicial favorable y, luego, el perdón de sus compañeros nacionalistas, cosa que esta altura resulta altamente probable.

Mientras tanto, los ediles de la Junta Departamental de Colonia continúan aguardando que los representantes nacionalistas asistan a la sesión, y generen el quórum necesario para proponer la destitución de Moreira como intendente. Claramente, la voluntad juego limpio no forma parte de los requisitos para integrar el Partido Nacional.