Política de enchastre? Sepa cómo Talvi manipuló los datos de desempleo

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Cada vez más desesperado por la caída en las encuestas, el candidato presidencial del Partido Colorado, Ernesto Talvi, empezó a acusar a los líderes del Frente Amplio de hacer una “política de enchastre” contra su vice, Robert Silva.

Pero si bien las acusaciones de conflicto de intereses contra Silva se basan en hechos y documentos, como lo han demostrado informes de medios como Montevideo Portal, La Diaria y Búsqueda, muchas de las críticas que Talvi ha hecho en las últimas semanas carecen de fundamento.

Un claro ejemplo fue su declaración sobre el desempleo en Uruguay. Talvi dijo que la tasa de desempleo actual no es cierta porque habría sido manipulada mediante la contratación de 70,000 funcionarios desde que el Frente Amplio llegó al gobierno.

La verdad, sin embargo, es que Talvi está manipulando los datos para engañar a los electores.

El director de Información, Evaluación y Monitoreo, Juan Pablo Labat escribió una columna en Montevideo Portal exclusivamente para contrarrestar las Fake News del candidato de colorado.

Según Labat, que es licenciado en Sociología con maestría en demografía y estudios de población, son cuatro las “equivocaciones” de Talvi:

1 – La primera y más grave de sus “equivocaciones” es que esos 68.000 no son empleados públicos sino cargos públicos que corresponden a unos 46.000 funcionarios. Esto se explica porque muchos de ellos son maestros y profesores a los que está contando dos o más veces. Los mencionados 70.000 son vínculos funcionales y no funcionarios.

2 – El segundo elemento que oculta Talvi es que algunos de esos cargos regularizaron una función que se cumplía desde el mundo privado y pasó a ser pública. Son los casos del personal auxiliar de Primaria (cerca de 3.000 cargos) y otras personas que prestaban servicios en la función pública a través de contratos privados, por lo que ya eran puestos de trabajo contados en las estadísticas y, por supuesto, ya eran también gasto público.

3 – El tercer elemento es que la función pública como tal es parte del Producto Bruto Interno en cualquier economía, mal que le pese al neoliberalismo. Aunque a él le parezca intolerable, debería preguntarse si no es inconsistente e incluso insultante considerar que una maestra en el ámbito privado es un puesto de trabajo y en el Estado es un gasto, y por lo tanto es algo prescindible y deseable de reducir, o que puede ser considerado un objeto de especulación política para bajar el desempleo.

4 – El cuarto asunto que esconde Talvi es que hoy hay menos funcionarios públicos que antes en relación al total de ocupados. Sus exposiciones en este sentido son tan engañosas como falsas. Es razonable pensar que el número de funcionarios públicos que debe tener un Estado depende de las funciones que quiera cumplir y del tamaño que tenga la sociedad que pretende atender.

El siguiente gráfico muestra cómo ha venido evolucionando la proporción de empleados públicos en función de la cantidad de ocupados, y cómo ese porcentaje se ha mantenido relativamente estable en el total de ocupados durante los gobiernos del Frente Amplio.

O sea, no hay duda: las afirmaciones de Talvi son pura política de enchastre.